miércoles, 23 de octubre de 2013

Herzog y de Meuron



 
La arquitectura no depende de lo externo, ni busca la expresión personal. Por lo tanto la arquitectura no es un arte y hay un abandono de la referencia iconográfica.
Se debe de pensar en la forma del edificio a partir del material que se va a usar en éste. Y es tanto su interés por los materiales que en algunos casos lo crean.
Sus trabajos refleja algunas de las virtudes y de los atributos del pasado de la arquitectura suiza: respeto por el lugar, atención a la escala, rigor y cuidado a los detalles.

Criterios para establecer estrategias para proyectar una obra: partir de un prisma mínimo capaz de prescindir de toda alusión personal.
En todas sus obras y proyectos el campo de acción del arquitecto ha quedado limitado al control de las fachadas, a la definición de la piel del edificio: los materiales ahora parecen servir tan solo a ello y se ha perdido aquella condición estructural del sólido.
Su arquitectura es el despliegue visual de la construcción. Ni la planta, ni la sección, ni el concepto de espacio serán los referentes de su trabajo.


Frank Gehry



Frank Gehry ha sido el arquitecto con mayor influencia durante los años ochenta. Su arquitectura es la expresión del individualismo, que es el timbre de gloria de la sociedad americana, arquitectura de Los Ángeles; y su mayor interés se refleja en mostrar cómo se hacen las cosas.
Siempre le interesó mantener en su obra el aura de lo individual y único que acompaña a una obra de arte. Preocupándose por la durabilidad no del material sino del espíritu.

“Lo que más me gusta es romper el proyecto en tantas partes como fuera posible … en lugar de entender una casa como una sola cosa, yo la veo como si fueran diez cosas distintas … ello permite un mayor compromiso del cliente con el proyecto”. Gehry siempre se presentó como un arquitecto instrumental, respetuoso con el programa y el presupuesto, útil para el cliente; siempre dándole prioridad al programa.


Su modo de trabajar era a partir de la representación en tercera dimensión, maquetas, fragmentaba todo el proyecto en diferentes piezas y después se dedicaba a armar los distintos usos manifiestos que tenía cada pieza en el programa. Para Gehry las maquetas son en sí arquitectura.
Intuía lo que serían las masas de sus edificios mediante dibujos voluntariamente imprecisos: a partir de éstos comenzaba la construcción del modelo.

Álvaro Siza



La obra de Álvaro Siza debe considerarse como la quintaesencia del Movimiento Moderno. Para algunos es el más genuino representante de una arquitectura entendida en continuidad con lo que fueron el pensamiento y los principios de los arquitectos del Movimiento Moderno.

 
Siza es un arquitecto que atiende a lo contingente a lo inesperado, sin olvidar el valor que tienen el encuentro con lo que fue el origen de la arquitectura. En su obra, la arquitectura en estado puro se convierte en el protagonista, tratando siempre que su obra se perciba y “huela” a arquitectura.

A Siza no le gustaría que se le considerara el protagonista de la escena, de ahí que la arquitectura nos permite establecer la analogía de una obra de teatro, con la trama y con los personajes que la habitan.
El programa de Siza comienza con el análisis del sitio, ya sea a partir de una visita, de una imagen o de una descripción, a partir de éste comienza a proyectar.
Se piensa que Siza no tenía un método ni una teoría concreta pues nunca seguía los mismos pasos para todos sus proyectos. “No me atrevo a poner las manos en el timón cuando apenas se ve la Estrella Polar. Y no indico cuál es la vía clara. Los caminos no son nunca claros”.

Elementos principales: El patio como espacio central y de articulación y las relaciones entre el interior y el exterior.

Peter Eisenman



 
Eisenman va intentar recuperar para la arquitectura los ideales de la modernidad: la arquitectura moderna no llegó a su término por distraerse con cuestiones de estilo y por hacer del funcionalismo su bandera. Su principal propósito será recatar el “espíritu de la modernidad”.
Eisenman tiene una visión nueva de la arquitectura en la que el pensamiento teórico prevalece frente a la pura práctica profesional. Lo cual se ve reflejado en el Instituto de Arquitectura y estudios urbanos de Nueva York, el cual funda en 1967 y en la revista Opposition de este instituto.


La meta para Eisenman era llegar a una arquitectura pura que no tiene ninguna atadura por la función ni por los sistemas constructivos.
El trabajo como arquitecto de Peter Eisenman en la década de 1968 a 1978 es el de proyectar una serie de casas a las que numera siguiendo su orden de construcción.


El interés de Eisenman por dejar constancia de lo que él llama “ideas “que generaron la arquitectura, le lleva a confundir éstas con el proceso: tan solo el conocimiento del mismo nos permitirá tener acceso a la esencia de la arquitectura.
Elementos importantes en la arquitectura: proceso, superposición de los elementos, valor del núcleo,  el vacío y los colores.

Robert Venturi y Denise Scott Brown.



 
Venturi insiste en la importancia de aceptar y manipular los elementos convencionales. Escribe un libro que titula Complexity and Contradiction, en el cual se impone la tarea de explorar el modo con el cual la ambigüedad que se manifiesta en la convivencia de términos contradictorios aparece  en la arquitectura. Este es un libro muy crítico en donde se subleva frente a la interpretación de la modernidad que ha llegado a la simplificación esquemática de la idea de estructura y la reducción lingüística.


Manifiesta su contradicción en la arquitectura al generar un contraste del interior con el exterior en sus obras por lo tanto la “continuidad del espacio no se da”  y sí por lo contrario, una deliberada diferencia entre la arquitectura de los espacios interiores con los exteriores.



También introduce el término de inflection  “que es el modo en el que el todo acepta más el hacer uso de la naturaleza de los elementos individuales que lo componen, que de su posición y número”. Ventiri ve las piezas ve las piezas en el todo como escenas diversas: la habilidad del arquitecto radica en hacerlas convivir sin destrozar un cierto sentido unitario que garantice la identidad de la obra.
El modelo seguido por Venturi, es el del arquitecto como hilo constructor, como profesional capaz de valorar problemas sin prejuicios formales.
La validez de su teoría ante un problema arquitectónico radica no sólo en cuestiones estrictamente disciplinares sino también urbanísticas y simbólicas.